Deserción escolar es un término
comúnmente utilizado en América Latina para referirse al abandono escolar. Se
trata de aquella situación en la que el alumno después de un proceso
acumulativo de separación o retiro, finalmente, comienza a retirarse antes de
la edad establecida por el sistema educativo sin obtener un certificado de
escolaridad.
El abandono escolar o la
deserción son dos conceptos que se han utilizado para referirse a un fenómeno
de la educación secundaria que tiene que ver con el hecho de que un gran número
de jóvenes se retiran de las aulas y del sistema educativo. El abandono escolar
es un fenómeno en el que concurren muchos factores, unos considerados
condicionantes del fenómeno y otros estructurales, determinantes.
Estadísticas
La deserción escolar es un
fenómeno presente tanto en los sistemas educativos de países poco
industrializados, como en vías de desarrollo.3 En el caso de los países
industrializados (OECD) las estadísticas de abandono escolar se concentran en
los estudios terciarios, es decir, post secundarios. En Latinoamérica las
estadísticas más alarmantes de deserción escolar se concentran en la educación
media, tanto en la secundaria básica, como en la secundaria superior o
bachillerato.
De acuerdo con los recientes
estudios de la UNICEF (2017) y el Banco Interamericano de Desarrollo (2017),
uno de cada dos adolescentes logra completar la secundaria.4 Según Unicef hay
117 millones de niños y jóvenes en América Latina, de estos 22.1 millones se
encuentran fuera del sistema educativo o están en riesgo de hacerlo.5 Este
dato sólo incluye a los estudiantes entre 5 a 14 años (educación básica). De
acuerdo con el BID la tasa de culminación de secundaria completa (12 años), es
cercana al 40 % entre los jóvenes de 20 a 24 años. Lo que implica que 50
millones de jóvenes de la región no logran culminar la secundaria completa.
Estadísticas
Los factores más generales según
el censo de población y vivienda 2000 realizado por el INEGI, existió una
pregunta dirigida a la población entre 7 y 29 años. La cual arrojó los
siguientes datos:
Nunca ha ido a la escuela.
No quiso o no le gustó estudiar.
Falta de dinero o tenía que
trabajar.
Se casó.
La escuela estaba muy lejos o no
había.
Su familia ya no lo dejó estudiar
o por ayudar en las tareas del hogar.
Terminó sus estudios.
En 2013, ocupó el primer lugar en
el número de desertores escolares de 15 a 18 años, el último en el que los
jóvenes tienen la expectativa de terminar el bachillerato y la universidad. Y
ratificó el tercer lugar entre las naciones con mayor población juvenil que no
estudia ni trabaja, con 7 millones 337 mil 520, condiciones que fueron
calificadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE). Pierde 40 % de los jóvenes en la transición de la educación media
superior a la superior, y a partir de ahí es menos hasta llegar a que solo 12 %
de quienes tienen entre 20 y 29 años se dedican a estudiar, porcentaje que se
reduce a 4 % en el sector de 30 a 39 años.
Al comparar los resultados
educativos de 34 estados miembros de la OCDE y de 10 más que no forman parte de
esta organización, se destaca que Chile superó a México con 27 % de sus jóvenes
de 20 a 29 años en la universidad, Argentina alcanzó 28 % y Brasil obtuvo 21 %.
En contraste, Finlandia ocupó el primer lugar, con 42 %.
El gasto público destinado a
educación, México destina 6.2 por ciento de su riqueza nacional, el promedio de
la OCDE es de 6.3 por ciento, mientras en gasto por alumnos se ubica en los
últimos lugares de 34 naciones en todos los niveles educativos. En cambio, los
profesores mexicanos tienen el mayor número de alumnos por grupo de los países
miembros de la OCDE.
Los principales indicadores de la
educación primaria, en el ciclo escolar 2010-2011, son: cobertura, 14.8
millones de alumnos (100.6 %); eficiencia terminal, 94.9 %; abandono, 104 214
alumnos (0.7 %); reprobación, 470 475 alumnos (3.2 %). En el mismo año
2010-2011, de los 2.2 millones de alumnos egresados de la primaria, se observó
una tasa de absorción en secundaria de 96.5 % (2.15 millones de alumnos) en las
distintas opciones de este nivel. Se plantea una cobertura de 95.9 % (6.13
millones de alumnos); eficiencia terminal, 83.3 %; deserción, 5.6 % (343 702
alumnos) y reprobación 15.9 % (943 535 alumnos).
En el ciclo de 2012 y 2013: 0.5 %
de los estudiantes a nivel primaria abandonaron sus estudios; otro 3.2 %
desertó a nivel secundaria; 15 % en media superior y el 8 % en nivel superior.
Para el ciclo de 2013-2014: 0.3 % de la población estudiantil en nivel primaria
desertó; 3.1 % abandonó a nivel secundaria; 15.5 % en nivel media superior y el
7.9 % a nivel superior, en el mismo lapso. Según datos oficiales de la
Secretaría de Educación Pública (SEP).
Según datos del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2010 indicó que de la
población entre 15 a 19 años solo el 57 % asiste a la escuela. Teniendo el
Distrito Federal y Sonora como los estados con mayor porcentaje de asistencia,
y en el otro extremo se encuentra Michoacán y Chiapas.
En 2008, más de 357 000 niños y
niñas entre 5 y 11 años de edad no asistían a la escuela debido a diversas
causas. La principal causa se relaciona
con la pobreza y el trabajo infantil: en 2007, se estimó que 556 000 niñas y
niños entre los 5 y los 11 años trabajaban.
De acuerdo con los datos del
Censo de Población y Vivienda 2010, en México había en ese año un total de 822
563 adolescentes entre los 15 y los 17 años de edad. De ellos, no asistían a la
escuela 269 441, es decir, 30.5 %.
Debe destacarse que la
inasistencia al bachillerato es mayor entre los hombres que entre las mujeres,
pues de los 443 423 adolescentes del sexo masculino contabilizados en 2010,
había 140 850 que no estaban inscritos en el nivel de educación media superior,
dato equivalente al 31.8 % de ellos.
El rector de la Universidad
Nacional Autónoma de México, José Narro Robles, subrayó la urgencia de
contrarrestar esta problemática, detalló que los problemas económicos, los
antecedentes académicos, problemas familiares y personales, de salud, el
entorno comunitario y la falta de capacidad de las instituciones para retener a
los alumnos, son algunos de los factores que favorecen el abandono escolar.
Costa Rica no dista mucho de este
diagnóstico regional. La exclusión escolar es un fenómeno persistente de la
educación pública nacional, y afecta a un gran número de personas menores de
edad, que deben abandonar el sistema educativo por razones de diversa índole,
referidas más adelante. Este fenómeno es más profundo en la educación media
(III y IV Ciclo) que en los ciclos anteriores.
Factores de riesgo
La deserción o abandono escolar
tiene múltiples causas. Por tanto, el fracaso escolar no es el único factor que
lo determina. El National Dropout Prevention Center de EE. UU. publicó en el
año 2007 un reporte técnico11 de los principales factores de riesgo asociados
al abandono escolar. Luego de una revisión de la literatura sobre el tema y de
analizar 44 estudios investigativos. Los académicos de este centro proponen 25
factores de riesgo agrupados en dos grandes categorías: el dominio personal y
el dominio familiar. Todos los factores están justificados a base de estudios
comprobados. También para un marco teórico internacional consultar la siguiente
/tesis y citar
Factores predictivos de la
deserción
Dominio personal
Características personales heredadas
•Tiene discapacidad para aprender
o trastorno emocional.
•Responsabilidades adultas
tempranas.
•Un alto número de horas de
trabajo.
•Responsabilidad paterna o
materna.
Actitudes, Valores y
Comportamientos sociales
•Grupos de pares de alto riesgo.
•Comportamiento de alto riesgo
social.
•Vida social muy activa fuera de
la escuela.
Rendimiento escolar
•Bajos logros.
•Retención sobre la edad.
Compromiso con la escuela
•Baja asistencia.
•Bajas expectativas educativas.
•Falta de esfuerzo.
•Poca identificación con la
escuela.
•No participación en actividades
extracurriculares.
Comportamiento escolar
•Mal comportamiento.
•Agresión temprana.
Dominio Familiar[editar]
Características familiares de
fondo
•Alta movilidad familiar
•Bajo nivel de educación de los
padres.
•Un gran número de hermanos.
•No vivir con ambos padres
biológicos.
•Interrupción familiar.
•Pocas expectativas educativas.
•Poco contacto con la escuela.
•Falta de conversación sobre la
escuela.
En el caso latinoamericano, los
factores de riesgo pueden ser consultados en las Encuestas Nacionales de
Deserción Escolar (Colombia, 2010 y México, 2011).
Factores de deserción en México a
Nivel Media Superior
Los factores que presentan una
mayor asociación con el abandono escolar son el embarazo, con 2.67 veces más
probabilidad relativa de abandonar y la reprobación, con 2.47 veces más
probabilidad de abandonar. El haber sido asignado a un turno no deseado aumenta
la probabilidad de abandono en un 57 %; el considerar los estudios de poca
utilidad lo hacen en un 55 %; el haber tenido problemas económicos durante el
semestre anterior en un 25 %; y el que la madre tenga estudios de nivel
primaria o menos en un 24 %.Según la UNICEF la violencia en las escuelas es
otro factor de deserción escolar. Según la Consulta Infantil y Juvenil del
2003, 16 % de los niños de entre 6 y 9 años dijeron que son tratados con
violencia en sus escuelas.
También debe considerarse la
diversidad cultural que existe en México y la poca formación que presentan los
maestros en comunidades indígenas, ya que en muchas ocasiones los maestros no
hablen la lengua de las comunidades donde enseñan. Todos estos factores tienen
una asociación estadísticamente significativa. De lado de los factores
protectores, encontramos que el haber tenido beca es uno de los más
importantes, disminuyendo la probabilidad de abandono en un 48 % y el haber
estado o tenido trabajo durante el semestre anterior disminuye la probabilidad
de abandono en un 22 %.12
Señales de riesgo
Ya que la deserción escolar es un
proceso acumulativo, existen tres señales para identificar a jóvenes que se
encuentran en situación de riesgo para dejar los estudios. Crean mecanismos
para observar estas tres señales a tiempo en un estudiante permiten una
intervención oportuna. Estas señales son conocidas como A, B, C (attendance,
behavior, course performance) por sus siglas en inglés: Ausentismo, Conductas
desviadas y Rendimiento.13
Factores de deserción en México a
Nivel Superior
En este aspecto influyen
diferentes factores, en los cuales están involucrados tanto alumnos, como las
instituciones de educación superior. en el caso de las instituciones, deben
estar comprometidas a ofrecer servicios de calidad y tienen la responsabilidad de
hacer del proceso académico una estrategia contra el abandono de los mismos
estudios; le corresponde entonces, lograr que sus estudiantes desarrollen una
trayectoria escolar satisfactoria deben conocer a su población estudiantil,
estar en contacto constante con ellos, hacer que el alumno se involucre
activamente en la institución y por supuesto que la misma institución se
involucre con el estudiante.
Estudio de los factores que
inciden en la deserción
América Latina y los Estados
Unidos de América[editar]
Diversos estudios sostienen que
el problema de la insuficiente escolarización en los países de Latinoamérica se
refiere, más que a la cuestión de la cobertura, a la limitada capacidad de los
sistemas educativos para garantizar que el alumno pueda permanecer en la
escuela (Fernández, 2009; Román, 2009; Escudero, 2005; CEPAL, 2002; Espíndola y
León, 2002; Goicovic, 2002; Tijoux y Guzmán 1998).
Estudios realizados en diferentes
países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay), dan cuenta de que
en América Latina hay una conciencia generalizada respecto a que la retención
escolar, en los años de estudios equivalentes al nivel medio superior mexicano,
es uno de los principales retos de los sistemas educativos. Según datos de la
CEPAL, en el 2002 el 37% de los adolescentes latinoamericanos de entre 15 y 19
años abandonaron la escuela antes de terminar sus estudios secundarios, e
incluso se sostiene, a partir de los datos que aporta tanto el Sistema de
Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) como la
Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 2009), que menos de la mitad de
los jóvenes de 20 años consiguen terminar el nivel medio en Latinoamérica
(Román, 2009).
Una nota común en estos estudios
consiste en admitir que en el fenómeno de la deserción confluye una
multiplicidad de factores que hacen que resulte difícil establecer una
causalidad directa. Los condicionantes analizados abarcan desde la organización
de los sistemas educativos, el contexto social, la gestión escolar, la relación
de los alumnos con los docentes, la situación familiar y la situación
individual.
También se resalta el gran peso
que tienen las pautas culturales y el universo simbólico de las familias y las
escuelas en el desarrollo de expectativas, actitudes y comportamientos que
coadyuvan en el bajo desempeño y en el abandono escolar (Escudero, 2005; Tijoux
y Guzmán, 1998). De este modo, la deserción es abordada como un proceso
complejo, en el cual se entretejen factores de índole individual, familiar, social,
material y cultural que se refuerzan simultáneamente (Román, 2009; Goicovic,
2002). Una de las principales fuentes de información para el estudio de la
deserción en Latinoamérica radica en el análisis de las encuestas de hogares de
los países (CEPAL, 2002). A partir de estas encuestas es posible obtener dos
tipos de informaciones: por una parte, recabar evidencias respecto de los
motivos para desertar que manifiestan quienes responden el cuestionario; por
otra parte, se obtienen datos importantes al realizar el examen de ciertos
factores propios del ambiente en el que viven las personas encuestadas, como:
situación económica, clima familiar, zona habitacional, entre otros.
Para ordenar y clasificar las
condiciones que inciden en la deserción, estos estudios consideran dos grandes
marcos interpretativos que abarcan los factores expulsores reconocidos en los
países latinoamericanos: los factores extraescolares y las características
propias de los sistemas educativos y su organización escolar.
El primer marco (factores
extraescolares), comprende aquellos que escapan de la influencia directa de la
comunidad educativa y, en general, de todo el sistema educativo. Así pues,
desde esta perspectiva cobran relevancia los aspectos referentes a la
estructura socioeconómica, política y cultural que dificultan la permanencia de
los jóvenes en la escuela. Entre estos factores se mencionan las condiciones de
marginalidad, pobreza, vulnerabilidad social; el prematuro ingreso al mundo
laboral, la segmentación social, la inestabilidad económica, el mantenimiento
de tasas de bajo crecimiento y el alto desempleo en las sociedades (MIDEPLAN,
2002; Beyer, 1998; INJUV, 1998). También, aunque en menor medida, se asocian
algunas problemáticas cada vez más comunes entre la juventud, como las
adicciones y el del embarazo temprano en adolescentes (Gentili, 2008). De este
modo, el común denominador de estos factores consiste en que la responsabilidad
en su producción y reproducción se atribuyen a agentes extraescolares como
pueden ser el Estado, la comunidad, el mercado, los grupos de pares y la
familia.
Como ya se sabe el estudio es un
derecho primordial sin embargo algunas personas se ven con la necesidad de
dejar sus estudios por falta de tiempo, lejanía o los recursos económicos necesarios
para seguir asistiendo a clases. En la actualidad existen programas de estudios
para personas con alguna discapacidad. Puedes dirigirte un centro de estudios
especializado de acuerdo a tus necesidades.
Algunas estrategias que se pueden
considerar para evitar el abandono escolar son:
Desarrollar un ambiente escolar
positivo con directores y personal efectivo capaces de brindar atención a
jóvenes en riesgo de deserción. Con esta estrategia se le puede brindar
atención personal al estudiante ya que muchos estudiantes manifiestan que la
falta de atención de los maestros, directores tanto como la de los padres en
general ha sido causa principal del abandono de la escuela. Fomentar la
enseñanza a los jóvenes como prioridad Mantener el orden y la disciplina
Estos factores extraescolares
convergen para delinear uno de los principales rasgos de la deserción en
Latinoamérica, a saber, la inequidad. En efecto, los diferentes estudios
realizados en la región hacen patente que el tema de la inequidad atraviesa
verticalmente la problemática, tanto en la brecha que separa al rico del pobre,
como la que lo hace en lo que toca al medio rural y urbano (Rivero, 2008; Salas
2008; CEPAL, 2002, 2007).
Aunado a lo anterior, existe
información referente a otros países en donde el índice de deserción escolar es
alto. En un estudio realizado en China (Loyalka, Liu, Song, Yi, Huang, Wei,
Zhang, Shi, Chu, Rozelle, 2013), encontraron que el apoyo de tutorías brindado
a los estudiantes por parte de los consejeros académicos no evita la deserción
escolar, ya que en la investigación que llevaron a cabo, los resultados no
fueron los esperados al terminar el ciclo escolar y los estudiantes con los que
trabajaban abandonaron sus estudios. Sin embargo, en otro estudio realizado por
Mo, Zhang, Yi, Luo, Rozelle y Brinton (2013), también en China, encontraron que
el hacer acuerdos con los padres de familia ofreciéndoles dinero al concluir el
ciclo escolar, siempre y cuando el estudiante haya asistido a la mayoría de las
clases, daba el resultado esperado y no se presentó tanta deserción como en los
grupos control con los que estuvieron trabajando.
Programas de prevención en
América Latina
Existen una variedad de acciones
para la reducción de abandono escolar, Portillo (2015)15 sugiere dos marcos
generales de acción: las políticas asistenciales y las acciones inclusivas. A
continuación se describen algunas de estas acciones (Portillo, 2012):
Transferencias Monetarias
Condicionadas: Estos programas comenzaron en década de los noventas en Brasil y
México. La ayuda monetaria está condicionada a que los hijos se matriculen,
asistan con regularidad a clase y permanezcan en el sistema educativo.
Programas inspirados en este principio son Avancemos en Costa Rica, Prospera en
México, el Programa Asignación Familiar (PRAF) de Honduras, Familias en Acción
en Colombia, el Programa de avance mediante la salud y educación (PATH) en
Jamaica, Tekopora en Paraguay, Bolsa Familia en Brasil, Bono de Desarrollo
Humano en Ecuador, Red de Oportunidades en Panamá, Asignaciones familiares en
Uruguay, Mi Familia Progresa en Guatemala y Asignación Universal por Hijo para
Protección Social en Argentina. En general, los pocos estudios investigativos
hechos para evaluar estos programas, son positivos en cuanto al impacto que
tienen. Sin embargo, su efecto es de forma indirecta en el tema de la deserción
escolar, mejoran indicadores como la matrícula y la asistencia.
Segunda Oportunidades Educativas:
El concepto nace en la Comunidad Económica a finales de la década de los
noventa y su propósito “es la creación de iniciativas experimentales, adaptadas
al entorno social y cultural al que pertenecen los jóvenes, organizando
alternativas formativas flexibles y motivadoras”.18 Existen programas que
pueden ser considerados preventivos como el de Maestros Comunitarios de
Uruguay, que mejora la relación entre la escuela y comunidad, además de brindar
apoyo pedagógico específico. Otras experiencias de segunda oportunidad
educativa a lo largo del continente son: Una experiencia sin fronteras en
Argentina, Resiliencia e escola en Brasil, Asociación Grupo Ceiba en Guatemala,
Calidad con Calidez: respuesta educativa inclusiva a favor de la retención
escolar en Paraguay.
Aceleración de Aprendizajes: La
Red Latinoamericana sobre Inclusión Educativa en Ciudades (REDLIGARE) se ha
encargado de recoger experiencias de este tipo que se conoce como aceleración
de los aprendizajes. El objetivo de los programas de aceleración de los
aprendizajes, desarrollado por primera vez en Brasil entre 1994 y 1995, es que
los niños que tienen problemas de extra-edad tengan la posibilidad de alcanzar
el nivel educativo que les corresponde por medio de un programa educativa que
acelere el aprendizaje de contenidos.19 Experiencias de este tipo se han realizado
en Brasil, Colombia, Argentina, El Salvador y México. Estas experiencias se
inspiran en las Escuelas Aceleradas nacidas en EE. UU.
Escuelas Inclusivas: Desde hace
25 años se ha profundizado en el proyecto Educación Para Todos (EPT), cuyos
orígenes están en la Conferencia de Jomtien. El propósito de EPT es asegurar
que todos los alumnos y alumnas tengan el derecho a la educación en igualdad de
condiciones. El Índice de Inclusión difundido por OREALC ha permitido la
creación de centros educativos inclusivos. El marco de referencia de la
educación inclusiva es permitir una mejor comprensión y respuesta al problema
de la deserción (Portillo, 2015).
Yo no abandono: Es una estrategia
en México que trabaja de manera conjunta nivel federal y estatal, incluyendo a
los directivos de planteles, docentes, padres de familia, estudiantes y
sociedad en general, para evitar la deserción escolar en el nivel media
superior.21 Así, en el primer año de implementación del programa se
registraron 8000 asistentes. En 2014 participaron 12 000 miembros de la
comunidad escolar y en la última capacitación se tiene registrado 9200
asistentes.12 Para esta estrategia se crearon manuales, talleres de
capacitación, videoconferencias, presentaciones temáticas de apoyo y
presentaciones con diversos contenidos relativos al proceso de planeación
participativa.
Yo me apunto: En el caso de Costa
Rica, se creó en el 2015. Esta última estrategia se basa en una propuesta de
tres niveles de atención al estudiante en riesgo: acciones universales,
acciones selectivas y acciones indicadas propuesta por Portillo (2015).
El Ministerio Nacional de
Colombia ha incluido programas en el nivel de primaria y secundaria, en los
colegios públicos. En secundaria el programa se denomina "Caminar en
Secundaria", esta iniciativa ha iniciado en zonas con alta deserción
escolar, asociados a diferentes motivos, como la violencia o factores
económicos, así mismo, a sectores rurales en los que por la condición de vida
de los niños empiezan a trabajar a muy tempranas edades. El programa busca
reincorporar los niños a la educación tradicional haciendo lo que
correspondería a sexto y séptimo en un año y octavo y noveno en otro. Para
nivelarse en grado décimo.
Conclusión
ResponderBorrarLa deserción escolar se trata de aquella situación en la que el alumno después de un proceso acumulativo de separación o retiro, finalmente comienza a retirarse antes de la edad establecida por el sistema educativo sin obtener un certificado.
El motivo de esta investigación es llegar a saber que es lo que tienen los alumnos entre otras cosas.